ELN

Fabio Cardozo

Todo el país está esperando que el ELN tome la decisión “por fin”, de emprender un proceso de negociación con el Estado y un diálogo sincero con la sociedad colombiana, en procura de construir una solución política negociada del largo conflicto armado padecido.

Las condiciones políticas están dadas, tanto las internas como internacionales. Colombia precisa reencontrar caminos de democracia. La inveterada violencia política no ha permitido la madurez necesaria para la construcción de opciones alternativas, solo le ha ofrecido lugar al clientelismo y la corrupción, únicos beneficiarios de esta guerra sin futuro. Los “elenos” deben comprender el agotamiento político y hartazgo provocado de toda opción armada. Las armas no le ofrecen espacio más que a una ríspida ultraderecha que sabe aprovechar el “desmadre” de la guerra para sacarle réditos como buitres a esta orgía de muerte.

Se necesita valor por parte del ELN, sintonía con el país nacional, cohesión en su mando, decisión histórica para defender en la plaza sus postulados de transformación social, política y económica. Pensarán, no sin cierta razón, que no existen garantías políticas y electorales para hacerlo, pero solo en la arena se puede enfrentar la fiera, solo desde nuestra precaria democracia se puede procurar su remozamiento.
Sería deplorable que Colombia se embarcara en un nuevo ciclo de violencia, en una nueva guerra, paradójicamente la del posconflicto, contra una guerrilla con historia, con lumbres como la de Camilo Torres.

“Gabino” y su dirigencia no merecen morir de viejos en medio del olvido, menos por la acción de sus adversarios; mucho mejor que vivan este resto de sus días luchando por este país testigo de sus sueños.

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