Nubarrones 2016

Fabio Ariel Cardozo

El año que comienza no solo será el año de la paz, lamentablemente también será un año de enormes dificultades económicas, presionadas por el desplome de los precios del petróleo y los rigores de un clima de fuego que genera sequía y escasez.

Frente a la crisis, la vieja fórmula ha sido siempre la misma: por un lado vender los bienes del Estado, incluyendo al “estado mismo” o -¿cómo llamar la decisión que permitió la venta del canal de Panamá?- y, por el otro, cargarle toda la responsabilidad y los costos al pobre pueblo.

Veamos: frente a las pesimistas proyecciones económicas, se adopta la genialidad de vender Isagen, la empresa más rentable del Estado colombiano, para “apalancar” financieramente a los privados en la construcción de vías 4G.

El Estado colombiano, en su nueva definición Castro-chavista, es una bolsa de recursos alimentada por el esfuerzo de todos, que sirve para que unos pocos hagan negocios, haciéndonos creer, que es por el bien común.

Aconsejan los “expertos”, ajustar el salario mínimo a niveles que no superen la tasa de inflación prevista, bajo el supuesto de evitar el desmedro de la capacidad de compra de los trabajadores; en vez de grabar las utilidades empresariales, recomiendan incrementar el IVA. Este impuesto, siendo el más regresivo, se convertirá en la columna vertebral de la reforma tributaria en ciernes. La verdadera genialidad de estos señores es lograr aplicar las mismas fórmulas desgatadas e inicuas sin que el pueblo se emberraque.

Les confieso: al presidente Santos, todo el respaldo en su esfuerzo por la paz, pero frente a este panorama, mi Santismo no da pa’ tanto.

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