Definitivamente, la movilidad de los caleños se hace principalmente en moto en un 29%, vehículo particular 22% y en MIO el 19%, según datos del Plan Integral de Movilidad Urbana PIMU y así sucesivamente.
Es una realidad muy triste en Cali, lo que demuestra que toda una generación no ha podido darle solución al transporte masivo, 13 años después de ser planificado y 6 años después de estar funcionando.
Son más de 201.000 motos que están operando en Cali, frente a 800 buses del MIO.
Lo más preocupante es que el mismo alcalde electo ha informado que el sistema de transporte masivo de la ciudad ya no es de los operadores, sino de los bancos, teniendo en cuenta que el capital que ellos han prestado, superior a $500 mil millones no ha tenido ningún abono y por lo tanto los intereses de capital en mora se comieron el MIO en la ciudad.
Como si fuera poco Metrocali tiene un volumen de pendientes, empezando por la Troncal oriental, sus estaciones, semaforización electrónica, patio taller, terminales de cabecera y otras vías en la ciudad, cuyo costo es superior a $1 billón, lo que demuestra que el MIO no podrá dar solución a la meta de 900 mil pasajeros, hasta tanto no se logre adecuar la infraestructura del sistema.
Por esta razón, el MIO no es eficiente y en consecuencia, el(la) ciudadano(a) busca agilidad en el transporte y de esta manera, la moto derrota al MIO.
El alcalde Maurice Armitage y el nuevo presidente de Metrocali, Armando Garrido, tienen una gran responsabilidad de montarnos a todos al masivo, para abordar con seguridad y eficacia al sistema, baje la presión para transportarse en motos, que están profundizando el caos en la movilidad de Cali, ante la ausencia de vías e incultura en su manejo.
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