El derecho propio termina en donde comienza el ajeno, máxima que sintetiza el límite de los deberes y derechos bajo los cuales nos regimos para convivir de manera civilizada.
De ahí que registro con beneplácito como el alcalde electo se ocupará en concientizar a la ciudadanía en la importancia de aplicar la cultura urbana, escogiendo a Mockus como asesor.
Debido a la alta inmigración en Cali se extravió el comportamiento cívico y el sentido de pertenencia por la ciudad, por ello nos encontremos con los hinchas de fútbol que estropean carros, negocios, amueblamientos del masivo y trastornan la movilidad, cada que se disputa un encuentro en el Pascual.
Motociclistas y ciclistas que invaden andenes como en la carrera 4 por la Torre Estelar o puentes peatonales como el de la calle de la Escopeta, conductores indolentes quienes obstaculizan garajes ajenos, propietarios de mascotas quienes no recogen los excrementos de sus animales, vecinos y negocios que utilizan amplificadores de sonido a toda potencia, además de otras violaciones.
Esta tarea educativa tiene que perdurar al menos durante los cuatro años del gobierno de Armitage y debe recibir el apoyo de todos los líderes de opinión y periodistas, para acercarla con éxito a la comunidad.
A Nicolás Orejuela, asesor del alcalde, le propongo mantener abiertos los oídos de la administración al clamor de la gente para mejorar los resultados en educación urbana, labor desconocida por la administración saliente, la cual además de sorda terminó ciega, porque confiaba solo en las apreciaciones de sus áulicos, quienes definieron lo indispensable, lo prioritario y lo prescindible, acciones que no necesariamente reflejaban las necesidades comunales.
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