Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Nos acostumbramos a vivir en departamentos y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor.
Y porque no tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera. Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas.
Y porque no abrimos del todo las cortinas luego nos acostumbramos a encender más temprano la luz. Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud.
Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde. A tomar café corriendo porque estamos atrasados. A leer el diario en el ómnibus porque no podemos perder tiempo. A comer un sándwich porque no da tiempo para almorzar. A salir del trabajo porque ya es la noche. A dormir en el ómnibus porque estamos cansados. A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a esperar el día entero y oir en el teléfono: “hoy no puedo ir”. “A ver cuando nos vemos” “La semana que viene nos juntamos”. A sonreir a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta.
Nos acostumbramos a ahorrar vida.
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