En este año, los Latin Grammy entregaron el homenaje del año a Roberto Carlos, lo que ellos llaman Persona del Año. Nada más justo para un artista de tan larga trayectoria y con canciones hermosas. Sin embargo, su obra, interpretada básicamente en portugués, hubiera podido tener más reconocimiento. Los Homenajes también me parecen válidos: Ana Belén y Víctor Manuel, Gato Barbieri, Angela Carrasco, Djavan, Pablo Milanés y el Gran Combo.
Los Latin Grammy nacieron como réplica de la comunidad musical latina a los Grammy anglo, donde tenían una participación y un reconocimiento mínimo. Sin embargo, los anglo se manejan con más rigor y los Latin Grammy hay mucha repartición por países y géneros de moda.
Hay concesiones especiales a la música mexicana porque es fuerte en el mercado. Más que criterios de calidad, hoy en día, se imponen conceptos de mercadeo.
En cuanto a lo que nos corresponde me sorprende siempre ver que se le entregue protagonismo a Juanes y Carlos Vives, que con todo mi respeto, se han impuesto por otras razones, no son músicos de calidad, ni mucho menos buenos cantantes.
Ahora incorporan a Maluma, otro sin sentido. Shakira, quien fue reconocida en los anglo y en los Latin, ya no aparece porque ella misma ha decidido ser la señora de un futbolista escandaloso y su carrera musical ha desaparecido.
Sin duda, los Latin Grammy es una gran fiesta de la comunidad musical, son premios que dan reconocimiento mediático, quizás aumenten las ventas, precisamente de una industria que vive su peor crisis. Las normas para grabar y hacer música han cambiado notablemente a causa de la piratería.
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