Hora zanahoria

Rodrigo Fernández Chois

Al parecer la restricción de horario para el funcionamiento de los establecimientos nocturnos en Cali será eliminada una vez asuma nuestro nuevo burgomaestre; y el fin de la Ley Zanahoria -como se le conoce a la restricción- genera debate.

El hecho es que la restricción lleva casi dieciocho años, periodo que puede ser la diferencia cronológica entre un padre y un hijo. Así las cosas, hay una generación de caleños que desconoce en la ciudad algo diferente a la llamada “rumba zanahoria” y al desmontarse la restricción, las dinámicas socioculturales que se propiciarán en el perímetro urbano tendrán impacto en los patrones y modelos de comportamiento a los que estamos habituados.

En conclusión, su desmonte será un experimento social importante y la evaluación posterior también requerirá de un periodo largo.

Como economista soy enemigo de una intervención en el mercado, a menos que tal acción persiga un noble ideal.

La restricción de horario fue indiscutiblemente una intervención pública en un mercado particular que generó una reducción inmediata de oferta. Y el efecto contiguo fue la proliferación de mercados negros para satisfacer la demanda y -por supuesto- un mal sano desvío de recursos fuera del perímetro urbano.

Vaticinar lo que puede suceder con el desmonte es tarea de brujos ya que las consecuencias afectarán variables tan inconexas como el precio de la tierra.

Aplaudo la medida, pero sé que la demanda no responderá de forma inmediata a una oferta desencadenada y que, para que se logre crear el concepto de “ciudad nocturna”, precisaremos de una nueva generación de consumidores nocturnos.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar