Se extravió mi voto

Carlos Cuervo

En Cali acontecen sucesos tan inverosímiles que nos recuerdan por qué pertenecemos al mítico Macondo.

A Joaquín Olano, candidato al Concejo, se le extravió su voto en la mesa 6 del colegio de Santa Librada.

En un ejercicio de evaluación de resultados en su oficina por algunos de sus colaboradores de campaña se cotejaban los certificados electorales personales con las actas E-14, descubriendo con estupor que a algunos de ellos no les aparecían los votos por Olano. Eso provocó la necesidad de averiguar por el resto de las votaciones del staff de campaña, confirmando con asombro que también el voto de Olano por sí mismo no existía.

Esta pesquisa se amplió a la familia del candidato y a su grupo cercano de amigos descubriendo nuevas irregularidades con la desaparición de sufragios por el postulante. ¿Será que todas estas personas con suficiente educación, por ignorancia equivocaron la marcación del tarjetón al concejo por Joaquín? Y estamos ante una epidemia de votos anulados, lo cual me resulta difícil de creer. O tras de esta acción se esconden procedimientos incomprensibles para el ciudadano y podríamos pensar hasta en un posible fraude.

Primero fue ese fenómeno de trashumancia que evitó a cientos de personas ejercer su derecho a elegir sus representantes y ahora me encuentro ante este otro hecho por el que debo interpelar a la autoridad electoral para que nos explique por qué a tantas personas se les extraviaron los votos depositados por Olano. Esta aclaración es necesaria para mantener la confianza en el sistema electoral y en nuestra democracia. Señores de la Registraduría, espero conocer la contestación a este interrogante.

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