Ayer se realizaron elecciones regionales. Dios quiera que todo haya sucedido en calma, en democracia sana.
En cuanto a Cali, hoy esperamos levantarnos esperanzados en un futuro mejor. Cali lo merece. Ha padecido mucho con algunos gobernantes mediocres o corruptos. Al alcalde Guerrero hay que reconocerle que se fajó tratando de devolverle a Cali cosas que se habían perdido, entre ellas el sentido de pertenencia.
El dejar las arcas medio llenas. No la tuvo fácil, pues recibió una olla raspada, unas megaobras inconclusas y con problemas de diseño. Le tocó corregir fallas estructurales delicadas. De pronto se equivocó trayendo gente de Bogotá, alejada de nuestra realidad, pero salió adelante gracias a su gestión en la capital del país y a nivel internacional. Ojalá los caleños no nos hayamos equivocado en la elección de alcalde y de concejales, sería volver a lo anterior a Guerrero, al populismo, que siempre pinta mentiras con ojos azules.
Hoy los que más van a trabajar son los “escobitas”. Me imagino basura electoral por todos lados. Y a los que vendieron votos, recorriendo todas las campañas, ojalá la platica les alcance. Quisiera verlos buscando a los elegidos y recibir portazos en la cara.
Que los nuevos elegidos impongan un nuevo estilo, el de ser correctos y amar lo que prometieron defender. Ya es hora de seguir por la ruta que deja trazada Rodrigo Guerrero. No podemos dejar que en Bogotá nos sigan irrespetando por que nos consideran unos provincianos poco confiables.
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