La movilidad constituye uno de los desafíos más serios que tienen las ciudades. Unas lo enfrentan con recursos: haciendo vías, puentes, anillos viales, andenes y en general mejorando su plataforma física, los “gringos” son el mejor ejemplo, cuentan con dólares para gastar al ritmo de las ofertas de la Ford, Chevrolet y la Chrysler; las otras son las ciudades europeas: invierten en transporte masivo, ciclovías, cultura ciudadana, líneas para el tren. Sin desconocer que unas y otras hacen inversiones importantes en ambos sentidos, se diferencian en los énfasis, que además impactan en el tamaño de las ciudades, sus distancias y los costos de su desarrollo.
Cali es una ciudad que ha venido creciendo. El tamaño del parque automotor crece de manera exponencial a tasas mucho mayores que la capacidad nuestra para ofrecer soluciones, sobre todo porque copiamos en buena medida el modelo gringo, salvo por el esfuerzo centrado en el MIO que no logra aún sobreaguar.
Nosotros quisimos ser Miami, pobre claro, los traquetos nos vendieron el modelo en los días de su esplendor y hoy tenemos una ciudad infartada, sin andenes y sin cultura. La solución está del lado de la planeación, de repensarnos como ciudad y de apostarle a sacar adelante un sistema de transporte público multimodal.
No se puede seguir dando bandazos, al punto que coincidimos con el Alcalde cuando ha rectificado al errático Secretario del ramo y ordena dejar las cosas como estaban, es decir, jodidas. Ahora mismo, ante el descalabro por sus improvisaciones, se propone ampliar el pico y placa en el sur, como quien dice, castigar a la ciudadanía por incapacidades propias del gobierno. Anticipo desde ya un nuevo fracaso. Esta medida además de ilegal, es absolutamente ineficaz.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

