Un mundo feliz

Rodrigo Fernández Chois

Me topé en Facebook con un meme –así le dicen a las imágenes de parodias que se difunden a través de la Internet- en el que haciendo alusión a dos libros clásicos de literatura se mostraba dos visiones futuristas sobre como las clases dominantes controlarían a las inferiores. El meme llamó mi atención porque los dos libros referidos los leí hace mucho. Los dos libros son 1984, de Jorge Orwell, y Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley. La comparación de ambas visiones, referentes las dos a sociedades distópicas –léase distintas a una utópica-, son interesantes. Pero lo que más llamó mi atención fue que la obra que Huxley escribió en 1932 es la que más se asemeja, en comparación con el libro de Orwell escrito casi dos décadas después, a nuestra distópica sociedad. Subrayo que el término “distópico” también significa indeseable.

Leí primero 1984, tres años antes de que llegase el año del título; y diez años después, leí Un Mundo Feliz.

Desde entonces no había vuelto a pensar en lo inquietante que era el futuro, especialmente en lo que respecta al orden social y a sus controles invisibles. Pero cuando vi el meme, me percaté de que estábamos justamente en el futuro. Y de que mi alrededor, interconectados, controlados y deambulando cual zombis, todos éramos felices. ¿Seremos acaso hoy ese mundo feliz? Un planeta globalizado en el que próximamente no habrá religión ni un concepto claro de familia, ausencia de respeto por la diversidad cultural; cero artes y un marcado desinterés por la  literatura. Y aún peor, con pereza de filosofar. ¡Dios nos libre!

P.S.: Caleños: ¡A votar este domingo! Mi voto será por Maurice Armitage.

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