Resulta decepcionante cómo a través del desarrollo de esta campaña política se impusieron los hábitos del cernícalo, los cuales explotan el cansancio y escepticismo del votante con base en cuestionamientos y diatribas.
Por la crisis ética es más rentable para algunos candidatos los señalamientos que la elaboración y promulgación de propuestas ante los problemas actuales.
Es de tal magnitud la carencia de planteamientos, que con el solo hecho de erigirse como defensor de la moral, un candidato logra el apoyo para aspirar con seguridad a un cargo de elección popular.
Pero en dónde quedan la gestión de recursos ante el Gobierno central, la recuperación de la calificación fiscal óptima del Departamento, la paz política necesaria para conseguir el apoyo de todas las fuerzas en competición, además de la generación de ideas y medidas para solucionar necesidades y liderar el progreso necesario del Valle. Me pregunto si solo con las propuestas de anticorrupción podemos gobernar.
¿Será que el manejo administrativo y el derrotero de la región se logran solo por autogestión y sin conductor? Basta recordar administraciones nefastas en donde líderes bien intencionados pero carentes de experiencia política y administrativa alcanzaron el poder por la acogida del pregón populista de blandir la bandera de cero tolerancia con la corrupción, pero la ciudad y la región dejaron de progresar.
Ahora somos un departamento de segunda y Cali una ciudad sin planeación. Racionamientos de agua en la ciudad de los siete ríos, malla vial e infraestructura obsoleta con un atraso de 30 años, la red hospitalaria a punto de colapsar y la movilidad asociada al transporte masivo en involución. Los invito a pensar si vale la pena elegir a nuevos administradores con la sola garantía de la anticorrupción.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

