Hace ocho días evaluamos los cambios viales tardíos inventados por la Secretaría de Tránsito para la movilidad del sur, y opinamos que no era la solución para esta problemática en la que los vehículos son superiores a la capacidad de las vías que conectan con la zona estudiantil, que sirve de enlace a la ciudad dormitorio de Jamundí y que genera y atrae un tráfico mayor por las parcelaciones y del área de influencia Cali – Jamundí.
Ayer fue caótico el tráfico en todo el sector, ingresaron los estudiantes después de una semana de receso. Simultáneamente, la Personería de Cali nos ha presentado un informe de evaluación completa sobre las 21 Megaobras, que dice que son un fracaso técnico, porque no se hizo el plan vial; económico, porque el dinero alcanzó solo para la mitad de las obras, y legal, porque el programa no se fundamentó estrictamente en las normas que cobijan el proyecto. El MIO también está fracasado por las mismas circunstancias: técnicas, porque las troncales no coinciden con la realidad geográfica y poblacional de la ciudad; económicas, porque los dineros no alcanzaron para costear las obras necesarias, y legales, porque el masivo se hizo sin plan de movilidad y sin ser adoptado por acuerdo el diseño y el cierre presupuestal.
Qué vergüenza con los caleños, no es ser negativo o pesimista, es que llevamos 15 años pidiendo la preparación del plan vial de tránsito y transporte para que contemple los inventos de cada alcalde: Guzmán (metro ligero), Cobo (el CentiMetro), Jhon Maro y Apolinar (el MIO), Ospina (Autopista Bicentenario y Megaobras) y Guerrero (Corredor Verde y anillos perimetrales y circulares); todas estas obras fracasadas por no tener proyecto de ciudad, ni plan vial, que fue ofrecido y comprometido legalmente por el actual burgomaestre.
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