Le solicité al ministro del Medio Ambiente, Gabriel Vallejo en calidad de Jefe de Oficina Departamental de la Gestión del Riesgo durante su visita a Cali el día 17 de septiembre dentro de la reunión del Comité de Atención de Desastres, con la presencia del señor Gobernador y el Director de la CVC, la necesidad imperiosa de suspender las quemas del follaje de la caña de azúcar, al menos por ahora en esta temporada de incendios, hasta marzo del 2016 que culmine el fenómeno del niño, y mientras se toma una medida definitiva con una práctica que ya lleva veinte años prorrogándose con diferentes pretextos.
El Ministro y el Comandante Nacional de los Bomberos, coronel Miranda, estuvieron de acuerdo en la suspensión y así lo anunciaron los medios de comunicación al día siguiente, pero siguen las quemas.
Desde 1995 la ministra Cecilia López Montaño permitió por decreto las quemas en el sector de la caña de azúcar como una técnica agrícola a cielo abierto para la quema del follaje y se le dieron 10 años, pasado este período hicieron una prorroga inconcebible y continua el problema, lo cierto es que estas quemas han terminado calentando el ambiente del Valle del Cauca, alterando la temperatura atmosférica, produciendo efectos nocivos a la salud por la pavesa que se dispersa en diferentes hogares, afectando vestuarios, lavado de ropa, piscinas, canales de techos y con el viento las partículas submicrónicas, en que se convierten la pavesas, pueden ser inhaladas y afectan las vías respiratorias.
Además la quema en sí afecta el suelo y los microorganismos del suelo y van poco a poco deteriorándolo hasta la desertización, estas quemas y requemas han terminado en el Valle del Cauca como una práctica ya permanente que la gente no tolera hay municipios cercados por la caña y por las quemas, como Candelaria.
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