Nuestra departamento contó con la primera facultad de ingeniería sanitaria del país bajo el auspicio de la fundación Rockefeller en los años sesenta, por ello luce como un gran desatino que actualmente la ciudad esté abocada a un racionamiento de agua por cuenta de la ineficiencia en la búsqueda de nuevas fuentes del líquido para potabilizar.
Ahora, gracias a situaciones de trabajo, tuve la oportunidad de conversar sobre este asunto con dos ex alcaldes de Cali y un ex gerente de acueducto y alcantarillado, permitiéndome dilucidar los intríngulis del asunto.
Tenemos dos fuentes de agua para procesar con destino al consumo humano, el río Cauca, con sus problemas de contaminación ocasionados por el canal de aguas servidas CVC sur, que desemboca siete kilómetros antes de la toma de agua, y el río Cali, el cual presenta una cuenca deforestada y abandonada por las autoridades ambientales. El Cauca podría atender la demanda de agua de la ciudad, si las perdidas técnicas disminuyeran desde el 50% en donde se encuentran, vaya desperdicio con la sequía actual.
La ladera de Cali consume el servicio en su mayoría sin el concurso de medidores. El costo de potabilizar un metro cúbico del río Cali vale $90 y del río Cauca $350, con un precio de venta que oscila entre los $452 a los $2278, según el estrato, resulta inaudito que hayamos llegado al estado de crisis actual. Los estudios para otras alternativas existen desde hace años, solo falta liderazgo y voluntad política para actuar con el fin de eliminar el drama de los razonamientos de agua.
Esperemos que el nuevo alcalde actúe con prontitud y firmeza para asumir la solución definitiva al problema.
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