Investigaciones valiosas

Rodrigo Fernández Chois

rodrigofernandezchois@hotmail.com

Por estos días hay un sinnúmero de interrogantes sobre el valor y alcance que pueden tener las conclusiones derivadas de presuntas doctas investigaciones  científicas. Con este objetivo –el de determinar su valor monetario- lo ideal es contratar a un economista.

Y muy seguramente este profesional nos explicará que el valor monetario de cualquier tipo de investigación tendrá como piso el costo de las horas hombre-mujer empleadas en su realización, y como techo –subrayará el hecho de que el límite lo impone el Cielo- el que acceda nuestra sociedad en función del valor que para ella tengan las conclusiones y, por supuesto, el grado de estolidez que profese.

Por esta razón no es extraño que una investigación que llega a conclusiones como que: “además del poder militar, las Farc-EP tenían ambiciones políticas y buscaban el reconocimiento internacional de sus posturas”, pueda llegar a costarle al erario miles de millones.

Si bien, el valor per cápita de haber llegado a esta conclusión para todo el país es reducido, la irritación de la fracción más perspicaz de nuestra colectividad es comprensible. Sin embargo, creo que este tipo de investigaciones abonan el terreno para que en un futuro se ejecuten otras similares en importancia y de valor incalculable para nuestra sociedad.

Investigaciones con todo el rigor científico como la de la bomba gay,  la que demuestra que los ratones no entienden la diferencia cuando se les habla al revés en holandés o japonés  o la que estableció que si se entrena a una paloma podrá diferenciar entre las pinturas de Picasso y de Monet estarán al orden del día. Pero por fortuna su realización ya no será tan costosa gracias al ojo inquisidor que acaba abrirse.

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