Miguel Yusty

La soledad de Santos

Miguel Yusty

El laberinto en que ha colocado Maduro a la diplomacia colombiana no tiene antecedentes. Nuestra política internacional en materia de litigios es un fracaso. Derrotados por Nicaragua, neutralizados por Panamá y en vías de extorsión por el régimen venezolano, dado que el futuro personal de Santos ha sido entregado a la capacidad de padrinazgo de las negociaciones de La Habana al llamado socialismo del siglo XXI.

La frontera con Venezuela siempre ha sido instrumentalizada como cortina de humo para equilibrar las tensiones interiores de este país. Chávez y Uribe hicieron lo propio, pero todo dentro de la lógica de la guerra de opinión y comercial.

El venezolano convirtió su país en el refugio de la economía del narcotráfico, garantizando su supervivencia. Sin esta protección, la derrota táctica y estratégica de las Farc hubiera sido un hecho.

El derrumbe de la economía venezolana ha implicado que se pase de las recetas  de una frontera caliente a un escenario con características de catástrofe humanitaria y a un desafío al presidente Santos para que responda a la agresión violenta de los Derechos Humanos con una respuesta militar que  le permita a Maduro dar curso a una guerra patriótica de liberación, con agresión imperialista abordo, que le facilite hacer colapsar las elecciones del próximo 6 de diciembre. Así las cosas, por ningún lado tiene posibilidad Santos de retomar la iniciativa.

En la OEA fracasó, en Unasur es el rey de burlas y sus posibles demandas ante la Corte Penal Internacional carecen de competencia. Finalmente, a la ONU no le interesa un problema tan pequeño, cuando tiene en el tintero el Medio Oriente, el estado islámico, Irán y las dos Coreas.

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