Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Quedó incompleta la trilogía

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Los tres hechos políticos trascendentales de la historia colombiana del siglo XX fueron: El Bogotazo (1948), tras el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán; la toma de la embajada dominicana (1980), por un comando del M19 de 10 hombres y 6 mujeres, que desde el 27 de febrero hasta el 25 de abril tomó  como rehenes a varios embajadores,  y la tragedia del Palacio de Justicia (1985), el 6 de noviembre la retoma por parte del Ejército tras el asalto del M19 terminó en la conflagración y muerte de 11 magistrados de la Corte Suprema y un centenar de personas.

Estos hechos son llevados al cine por tres directores, todos con el propósito de hacerles homenaje a las víctimas y conservar la memoria histórica.

Los guiones, con ficciones que para contextualizarse acuden al recurso cinematográfico de copiar imágenes documentales de los momentos,  pretenden  hacer más creíbles las narraciones de las historias reales.

En Confesión a Laura (1991), del director Jaime Osorio, y en La Toma de la embajada (2000), de Ciro Durán, se cumplen perfectamente los propósitos.

Pero en Antes del fuego (2014), de Laura Mora, las imágenes documentales son un mero relleno y reflejan un guión pobre que manosea la memoria sobre el holocausto. Mientras en Confesión a Laura, las imágenes reflejan una secuencia humana vivida el 10 de abril, en Antes del fuego se muestran fogonazos dispersos de la investigación periodística y la comunicadora Milena Bedoya es un objeto sexual con escenas burdas sin ningún  matiz erótico.

Qué lástima por tal irreverencia fílmica, cuando esperábamos se completara la trilogía en honor a las víctimas y a la memoria  histórica.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar