La promesa del presidente Juan Manuel Santos en la inauguración del Mundial de Salsa para entregar la financiación con el fin de construir el salsódromo no se aprovechó correctamente durante esta administración y quedará en un proyecto polémico, puesto que la Ministra de Cultura dice que el presupuesto es exorbitante, mientras que el asistente del Alcalde afirma que el anteproyecto presentado por ellos está valorado en $50 mil millones.
Es insólito que una promesa presidencial no se hubiera aprovechado. Este proyecto quedará en manos de la nueva administración y podrá ser reformado, en tanto que es un borrador.
Lamentablemente no se hizo consulta con los gremios salseros. Representantes de escuelas de salsa o de eventos dicen que nunca conocieron el proyecto. Nadie conoce cómo el alcalde Rodrigo Guerrero ha llegado a este anteproyecto, cómo se diseñó, desde qué perspectivas, basados en qué necesidades, en fin, si no hablaron con las escuelas, con los músicos, con los investigadores de la salsa, ¿con quién hablaron?
Todo lo referente a la salsa, la expresión cultural representativa de Cali, por la cual se le identifica en el mundo, es saboteado o mal planteado.
En realidad, no se entiende que haya sucedido esto. Para el mundo, para Europa, el Oriente, Estados Unidos, Cali es Salsa, es el grupo Niche, es Jairo Varela y los bailarines.
Sin embargo, cuando se ofrece un dinero para construir una obra de semejante dimensión, no hay diligencia, no hay un camino transparente, ni viable.
Un tema de gran interés para la comunidad caleña salsera se trata con desprecio, no es prioridad para las clases dirigentes, para los gobernantes que dicen representar a la ciudad. Esta es la simple verdad, para que los artistas populares lo sepan.
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