El cierre del tramo Loboguerrero Mediacanoa de la vía a Buenaventura implica impactos comerciales y viales para Cali.
Por ejemplo, el aumento del flujo vial en la ciudad debido a los desvíos implementados para los vehículos particulares y del transporte público, desde los municipios de Restrepo, Buga y Tuluá.
De acuerdo con la Asociación de Transportadores de Carga, sobre esta vía se movilizan diariamente un promedio de 3.500 vehículos, de los cuales 1.892 (54%) corresponden a camiones de carga, el restante 46%, es decir 1.600, son automóviles, buses y busetas. Vehículos que desde el 7 de julio ingresan a Cali por la vía Panorama, posteriormente toman la Portada al mar, el kilómetro 18 y continúan por Dagua hasta Buenaventura; en caso del transporte de pasajeros, éstos deben dirigirse primero a la Terminal para solicitar el conduce.
Es preocupante la actitud silenciosa de la Administración, en especial de la autoridad de tránsito, que no ha diseñado un plan para reducir el impacto en la movilidad derivado del incremento de flujo vehicular que ingresará a Cali durante los cinco meses que estará cerrada esta vía.
Hasta el momento sólo se ha emitido una resolución que prohíbe el ingreso de vehículos de carga pesada, pero las medidas deben ir más allá; urge la elaboración e implementación de un plan de manejo vial. Hoy la ciudad es un cuello de botella para salir y entrar por Palmira y Candelaria.
Finalizar la doble calzada Buga-Buenaventura, que se inició en 2009, es un reto para la competitividad del Valle del Cauca y del Pacífico, la Administración debe actuar para evitar que su construcción se vuelva otro cuello de botella en movilidad para la ciudad.
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