Hace dos años la Alcaldía retomó el control y la administración de Emcali, desde ese momento advertimos sobre la necesidad de nombrar a una persona idónea, con experiencia en el sector y con las capacidades gerenciales para dirigir la empresa.
En estos dos años la desidia administrativa, la dispersión estratégica y la falta de visión han imperado en Emcali, prueba de ello son el incremento en la pérdida de clientes de Telecomunicaciones, las pérdidas constantes de agua potable, la contratación de un cable submarino por $54 mil millones, equivalentes al 40% de las utilidades, y la oportunidad que se dejó escapar para prestar el servicio de alumbrado público y aseo. Sumado a esto dos gerentes renunciaron por presuntas presiones de la Alcaldía para direccionar decisiones hacía intereses particulares.
La dimisión del secretario general y gerente encargado, Germán Marín Zafra, comprueba las inconformidades que hemos denunciado en el Concejo sobre la crisis de dirección de la empresa pública más importante del sur occidente colombiano, encargada de prestar los servicios públicos, pilares de la calidad de vida en una sociedad.
La renuncia de Germán Marín por sus “insalvables diferencias conceptuales en temas estructurales de Emcali” representan una nueva alerta que se suma a las ya realizadas por la Contraloría municipal y las denunciadas en el Concejo, con el agravante de que en esta ocasión la empresa podría ser nuevamente intervenida, esta vez, con fines liquidatorios.
Si el interés del Alcalde es consolidar el patrimonio público, debe nombrar en propiedad un gerente idóneo que diseñe e implemente la solución definitiva para contar con una empresa pública sólida y eficiente que garantice la calidad en prestación de servicios públicos. La pregunta es: ¿Esto es lo que quiere el Alcalde?
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