Rosa María Agudelo

La recuperación del jarillón

Rosa María Agudelo Ayerbe

La semana pasada 15 personas, que sostienen ser habitantes del jarillón del río Cauca, se tomaron la iglesiade La Ermita.

Esta toma se suma las muchas protestas que han adelantado los invasores de la zona ante la decisión de reubicarlos.

Actualmente, con recursos del Fondo de Adaptación del Ministerio de Hacienda, la administración de Cali adelanta el Plan Jarillón.

El macroproyecto tiene como objeto reducir el riesgo por inundación asociado al río Cauca, hecho que de ocurrir afectaría a cerca de 900.000 habitantes del oriente de la ciudad.

Las obras contemplan el reforzamiento del jarillón y para realizarlas es necesario desalojar la zona. Los censos arrojan que cerca de 7.852 familias habitan en el sector, hogares que serán reubicados en apartamentos sin ningún costo para ellos. El centro del debate es que las familias consideran que las condiciones de las soluciones habitacionales no son adecuadas.

Lo paradójico del asunto es que muchas de las familias asentadas en el jarillón están en arriendo, lo que significa que los invasores, que ponen condiciones, viven de rentar un espacio público.

Otro elemento que esgrimen quienes no están de acuerdo con el traslado es que en el sitio tienen también sus negocios.

Las autoridades han encontrado casos extremos como un invasor que tiene una porqueriza con más de 500 marranos.

Los caleños no pueden dejarse confundir, detrás de las supuestas historias desgarradoras del jarillón están las mafias de invasores profesionales y personas interesadas en manipular a la opinión pública también para satisfacer sus intereses políticos.

El nivel de riesgo que corre la ciudad si no se refuerza el jarillón es de magnitudes catastróficas, por eso hay que cerrar filas y apoyar a la administración en esta gestión.

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