Con motivo del amplio número de necesidades urbanas insatisfechas, acumuladas a través de las últimas alcaldías, realicé el ejercicio de concebir quién sería el alcalde ideal.
Para elaborar a este ciudadano de manera imaginaria, decidí seleccionar cualidades pertenecientes a varios de los aspirantes al cargo, bajo el supuesto que ellos son quienes reúnen los perfiles adecuados para desempeñar la dirección desde el CAM.
Este administrador hipotético debería reunir las habilidades gerenciales y de emprendimiento de Maurice Armitage y de Roberto Ortiz, además del compromiso social que ambos exhiben por las comunidades vulnerables.
También necesita tener las destrezas negociadoras con la clase política y el empresariado local de Germán Villegas y finalmente mostrar la independencia marcada con algo de tozudez que caracterizan a Angelino Garzón, para mantener una prudente libertad en la toma de decisiones beneficiosas para la mayoría, aunque estas no sean del agrado de la élite patronal.
Ante esta situación pareciese que necesitamos elegir a cuatro alcaldes, pero el mundo real exige escoger a uno, entonces sería fundamental tener a estos candidatos en la cita de octubre.
De esta manera tendríamos una elección entre contendores con el mejor palmarés, motivo para ofrecer un parte de tranquilidad y que quien sea elegido conduzca apropiadamente los destinos municipales.
Ahora solo resta esperar si quienes tienen la responsabilidad de conceder los avales valorarán las carencias de Cali y por ello otorgarán sin mas dilaciones estas acreditaciones, para evaluar con tiempo las diferentes propuestas, además de medir las capacidades de liderazgo en los debates.
Ante ello considero que si llegan estos competidores a la cita electoral, obtendremos un justo ganador que nos devuelva la esperanza en que en los próximos cuatros años se resolverán algunas de las principales dificultades.
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