En la Cali de 1952 se dió apertura a la planta de Chiclets Adams, hoy su cierre es tema nacional por las consecuencias sociales y económicas que tendrá en la ciudad: pérdida de cientos de empleos directos y decenas de indirectos (no sólo como el de la peluquería de enfrente de la fábrica sino los de los ingenios que proveían el azúcar) y la afectación a los proveedoras.
Ante esta tragedia anunciada nos encontramos con la contradictoria salida en falso del alcalde Rodrigo Guerrero, quien dijo que un exprimer ministro de España le había dicho que lo importante eran las empresas pequeñas y medianas porque “las multinacionales son como las golondrinas”. Curiosa afirmación, especialmente cuando su discurso ha sido el de promover la llegada de capital extranjero.
Cadbury Adams se ubicó en Cali por razones estratégicas que cualquier industria (local, nacional o multinacional) requiere para ser productiva: mercado local atractivo, cercanía al puerto, facilidad de abastecimiento (azúcar), personal capacitado (capital humano), seguridad, facilidades tributarias y seguridad juridica, entre otras.
Nos debemos preocupar como caleños al ver que mcuhas pequeñas y medianas empresas estan perdiendo sus ventajas competitivas, quedando en el pasado por no contar con la tecnología y la cercanía necesaria a materias primas. Cali es cada vez más servicios y menos producción, lo cual no ayuda a reducir la pobreza y el desempleo, parece ser que nuestra dirigencia no está masticando lo que esta pasando.
Por esto desde la discusión del Plan de Desarrollo debatimos con el entonces director de Planeación, Oscar Pardo, sobre la responsabilidad del Municipio en la generación de empleo. Cali necesita una agencia de desarrollo económico, no solo para dar condiciones que creen empleo sino para promover su generación.
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