La historia del baile de la salsa en Cali nos dice que existieron unos pioneros de los años cincuenta, donde recordamos al gran Chato, después los años sesenta marcados por la importancia del Séptimo Cielo, donde hicieron historia dos bailarines, Denis y Antonio Catacolí. Después vino lo que se puede llamar la generación de Pardo Llada, los que participaron en el primer mundial de salsa en 1974: Félix Veintemillas, Jimmy Boogaloo, Amparo Arrebato, Wattusi y María, quienes ganaron el premio, y el excelente Evelio Carabalí, un estilista, el mejor bailarín de todos los tiempos.
Después la historia se divide en dos gracias a Luis Eduardo Hernández, el “Mulato”, quien cambió los conceptos para bailar en grupo y posteriormente crear una escuela que todavía es la mejor de Cali.
A partir de la experiencia del “Mulato”, así es la verdadera historia para quienes la conocemos por dentro, Andrea Buenaventura, con una larga experiencia ejecutiva, creó Delirio, un sitio de renombre internacional, dándole el protagonismo a los bailarines.
Pero ese fenómeno social que implementaron las escuelas de salsa, existen más de cien, tenía que encontrar una persona que tuviera la perspectiva para ubicar a estos bailarines en el mercado internacional.
Hace ocho años Johanna Agudelo, con la experiencia de trabajar en más de diez congresos mundiales en Estados Unidos, joven y bella, se empeñó en llevar a estos bailarines a Turquía, China, Europa, y tocó la puerta hasta que por fin le aceptaron seis parejas.
Hoy tiene los mejores bailarines de Cali, reclutados de las escuelas de salsa, especialmente de Constelación Latina y Swing Latino, cerca de 250, bajo un régimen de organización empresarial, donde estos muchachos se están ganando lo que nunca ganaron en las escuelas ni en Delirio o en Ensalsate.
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