Vergüenza debería darnos que la Nación tenga que intervenir en la normalización del servicio de expedición de pasaportes.
Tiene razón la Canciller al afirmar, tras su visita a las instalaciones, que el proceso es un caos. No han valido los anuncios del Gobernador. A pesar de las nuevas ventanillas aún hay que llegar a las 3:00 a.m. y pagar por un puesto. En buena hora el ente nacional le dio a la Gobernación 10 días para solucionar los cuellos de botellas y sobre todo para meterle mano a las instalaciones. El problema no es de número de casillas o de funcionarios como le han hecho creer al Gobernador.
El origen del martirio es que los ciudadanos tienen que iniciar la diligencia en la calle, expuestos a la mafia de los vendedores de puestos.
Ellos son los que asignan los turnos. Mientras esta situación persista, no habrá número de casillas que aguate. La Canciller vio lo obvio, los ciudadanos que van a renovar sus pasaportes deberían hacer la fila al interior de la entidad, con numeraciones electrónicas y en una sala decente en la que esperar no tenga precio.
No hay que ir en misión a Harvard para encontrar un método, en Cali cualquier banco tiene el sistema y hasta las carnicerías de los almacenes de cadena lo hacen bien.
¿Será que el caos que impera en la oficina de pasaportes del Valle es incompetencia pura? No puede ser que en pleno siglo XXI en el Valle seamos tan retardados. ¿No será que alguien adentro se beneficia de los recursos que se mueven en la compra venta de puestos que en mis cálculos pueden ascender a 15 millones de pesos diarios? Los vallecaucanos esperamos con ansias la “intervención” de la oficina de pasaportes.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

