Contra la homofobia

José David Solís Noguera

Hace algunos días llegó a mis manos el libro Comprender y sanar la homosexualidad, del escritor estadounidense Richard Cohen, quién dice fue homosexual pero se curó.

Este libro sostiene que la atracción hacia el mismo género no es genética, sino más bien inducida por el entorno social, e incompresiblemente lleva al lector a pensar que la solución para sanar su vida está en cambiar conductas para dejar de ser gay.

Lo leí para llenarme de argumentos y concluir que los trastornados no son los gays. Es increíble que en el mundo aún existan no sólo personas como Cohen, sino organizaciones que se dedican a atentar contra la comunidad Lgbti, por el simple hecho de ser diferentes.

La intolerancia hacia los homosexuales y hacia heterosexuales como yo que hablan de estos temas sigue creciendo, y los obstáculos hacia una libre orientación sexual son cada vez más evidentes.

Es aterrador que en este siglo aún se promuevan desde las iglesias, escuelas y grupos sociales la discriminación, el rechazo y el odio, desconociendo que los gays son ciudadanos con los mismos derechos que todos. Durante años los homosexuales han padecido persecuciones, agresiones, burlas y ultrajes por parte de una sociedad que es poco tolerante y que no duda en señalar a estas personas como enfermas.

El filósofo español Jaime Balmes dice que no es tolerante quien no tolera la intolerancia y los homosexuales en su lucha por erradicar cualquier manifestación de homofobia son más vulnerables a los intolerantes. Por esa razón aplaudo el trabajo de organizaciones como Fundación Santamaría, que sigue modificando esas visiones retrógradas a través de la defensa de los derechos legales de su comunidad, en su deseo de lograr la igualdad para vivir desde la diversidad.

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