Hugo E. Gamboa Cabrera

El acíbar del pastel

Hugo E. Gamboa Cabrera

Colombia es uno de esos países latinos donde los ministros y congresistas pasan al teléfono cuando son llamados de alguna emisora enmermelada para responder con babosadas alguna que otra pregunta previamente elaborada.

Hace pocos días, al firmar la Ley estatutaria de la salud, el Ministro del ramo, inclusive el propio presidente Santos, salieron a decirle a la opinión pública que la misma será una maravilla “de ahora en adelante y que los paseos de la muerte se acabaron”.

Los colombianos que escuchamos eso nos maravillamos de verdad. Sin embargo, al día siguiente, nos preocupamos al escuchar a  Juan Carlos Giraldo, presidente de la Asociación de Clínicas y Hospitales, y a Jaime Arias, presidente del gremio que aglutina las EPS. Ambos sostuvieron que “dicha ley no supera la crisis que afecta al sector salud y que el rol de las EPS debe debatirse profundamente, pues entre otras cosas, no le pagan a los hospitales y por eso estos se han cerrado en algunos casos y otros están a punto de hacerlo”. Hace un año las deudas superaban los doce billones de pesos.

Por otro lado, el Gobierno Nacional, que cada vez es más centralista, está proponiendo en su Plan de Desarrollo equiparar la venta sin restricción de los licores nacionales y extranjeros, lo que permitiría que cualquier industria licorera pueda vender sus productos donde le dé la gana sin pedir permiso. Pero lo más grave, la Nación monopolizaría el manejo rentístico de los mismos. Esa es la “prosperidad para todos”, como en Buenaventura, a la que de cada cien pesos que produce le devuelven dos.

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