No más lamentaciones, inculpaciones, excusas o escepticismo ante los resultados bajos en matemáticas y lengua castellana de las Pruebas Saber. De nada valen más reformas ministeriales, si con todos los agentes sociales no se investigan las causas y se buscan las soluciones.
Cambian de rótulos: currículos, proyectos, objetivos, estándares, indicadores, logros, ejes temáticos o competencias, pero sigue en descenso.
En vano inauguran costosas construcciones cuando la deserción estudiantil galopante deja las aulas vacías. Los anuncios pomposos de bilingüismo, las TIC, universalización, gratuidad, jornadas únicas, extendidas y complementarias todavía no recuperan a Colombia del rezago en la cola de los países evaluados.
Las licenciaturas y las especializaciones con modernas teorías cognitivas tampoco impactan la educación. Los congresos y movimientos pedagógicos de la Federación Colombiana de Educadores aún no logran el compromiso pleno del magisterio.
Así las cosas, difícilmente nos acercaremos a la media de los estándares en las pruebas internacionales de saberes.
Entonces, que el Estado empiece por dotar de Internet a los establecimientos y de tablets a cada estudiante. Que las familias con el ejemplo propicien el cambio de costumbres en el uso de la tecnología, siendo exclusiva para la investigación.
Y como solución urgente para mejores resultados, que los docentes evalúen con las técnicas aplicadas por el Icfes en las pruebas Saber, requiriéndose que los consejos académicos implementen en las instituciones las comisiones interdisciplinarias de evaluación y creen los bancos de preguntas tipo Icfes.
Saldremos del derrumbe educativo sólo con acciones conjuntas del Estado, la sociedad, la familia y los docentes.
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