El Lobo está

Michel Maya

Pareciera una perogrullada tener que explicar el porqué la vida debe ser el valor supremo, pero en Colombia y especialmente en Cali las agresiones y asesinatos continuos de niñas y niños hacen necesario repetirlo hasta el cansancio. Cali es la ciudad con mayor cantidad de homicidios de menores, con 204 casos en 2014.

Francesco Tonnuci, el prestigioso psicopedagogo creador del modelo urbano de la ciudad de los niños, pregona que “la calle es peligrosa porque no hay niños, pues los adultos somos peores si no nos controlan los niños”. Esta sencilla pero poderosa premisa nos invita a entender que en vez de proteger cada vez más a niñas y niños frente a los peligros que los acechan, debemos superar el miedo para intervenir sobre los factores que puedan hacer de la calle o de la casa un peligro para nuestros menores.

Si la lógica de dejar a los niños encerrados en la casa para salvaguardarlos del peligro fuera la correcta, entonces el sitio más seguro para los angelitos del Caquetá y el niño asesinado por su padre en Dagua hubiera sido la calle, pues fueron asesinados en sus hogares.

Hacemos un llamado a la comunidad del Valle del Cauca y de Cali a no pasar con indiferencia estos dolorosos hechos que nos enlutan, y acompañemos masivamente a los organizadores de la concentración simbólica “1.200 vidas, 1.200 velas, 1.200 historias que no fueron contadas”, en la que se encenderán velas al atardecer del miércoles 18 de febrero en el Paseo Bolívar para decirle no a la violencia contra nuestra niñez.

Como diría Tonnuci, tenemos que enfrentar y ahuyentar al lobo para que los niños puedan jugar en el bosque.

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