Para los mayores que conocimos a los bisabuelos y les oímos anécdotas del siglo XIX es casi imposible que precisemos las generaciones de los árboles genealógicos. Gabriel García Márquez se informó sobre sus ancestros por lo que le narraba de las guerras civiles su abuelo Tomás Márquez. Es una falencia descuidada por los historiadores que investigaron la memoria bélica, económica y política de la república.
Esto me motiva a compartirles un interesante ejercicio en las páginas del Diccionario biográfico y genealógico del antiguo departamento del Cauca, de Gustavo Arboleda, libro incunable y verdadera joya bibliográfica, apenas publicado en dos ediciones restringidas, una en el centenario de la independencia (1910) y otra medio siglo después.
El Ministerio de Cultura debe preocuparse de rescatar tales ejemplares que hacen parte del patrimonio cultural. La obra de Arboleda hace inventario de los fecundos patriarcas a quienes debemos nuestra descendencia y la historia de notables apellidos de la región, en el caso personal, mi más lejano ascendiente figura en la página 296.
Muñoz José Rafael, militar nacido en Timbío en 1819, que comenzó su carrera en 1839, se distinguió como jefe de la plaza de Popayán y murió en 1889. Figuran distinguidos apellidos de la región: Ayerve, Borrero, Buchelli, Buenaventura, Cabal, Caicedo, Palau, Quijano, etc.
Sorprende que la mayoría de notables estudiaron y regentaron clases en el tradicional Colegio de Santa Librada.
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