Salsa choke

Rodrigo Fernández Chois

Como caleño soy un amante de la salsa. Me gusta oírla, cantarla y, por supuesto, bailarla; y aunque no soy experto en éste género musical -como lo son varios compañeros columnistas- sí que la siento en forma especial.

Ahora último  me ha llamado la atención la llamada salsa choke, esa particular expresión que nació en la barriada de Cali, que viene evolucionando de forma interesante y que es para este escribidor la respuesta a la ingenua hipótesis de que el reggaetón iba a desplazar a la salsa en nuestra ciudad.

Sucedió justamente lo contrario: el reggaetón se convirtió en uno más de los ingredientes para la preparación y cocción de una “nueva” salsa.

Rodrigo Fernández ChoisSé que para los puristas y doctos salseros la salsa choke es anatema. Y anatema según Wikipedia “era una sentencia mediante la cual se expulsaba a un hereje del seno de la sociedad religiosa; era una pena aún más grave que la excomunión porque el individuo era desterrado y a su vez era maldecido.” En conclusión: la salsa choke para los refinados salseros es “ignominia pura”.

Sin embargo este ritmo, que se popularizó a nivel nacional por las celebraciones de nuestra Selección Colombia en el pasado Mundial, tiene una particularidad muy especial. Una característica que resumo en el efecto emocional que produce entre las femeninas.

Es sorprendente ver como en el momento en que inicia este ritmo, el cuerpo femenino de manera inmediata comienza a contonearse de forma natural en un viene y va cuya gracia se debe exclusivamente al diseño especial de la cadera de Eva.

Es entonces cuando los pasos, como el denominado champú, se convierten en delectación para un espectador masculino. Y si esto,  apreciados lectores, es anatema; seré un proscrito hasta el final de mis días.

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