El pasado 19 de diciembre tenía vuelo Avianca de regreso a Cali desde Bogotá, tiquete 1344768274839. Fijado en el counter la hora de 2:55 p.m. para el abordaje, fueron pasando las horas y dicho vuelo se abordó a las 4:55.
Estando completamente copado el avión, listo para carretear, se escuchó el mensaje: “señores pasajeros, procedan a desabordar por problemas operacionales”, y nos preguntamos, al unísono, “¿qué es problema operacional?” y ante la falta de explicación, decidimos notificar nuestra decisión de no bajarnos del avión.
La gente enardecida vociferó contra Avianca, pues había muchas personas que se encontraban desde las 12:00 del día esperando ese vuelo a Cali, sobre todo, personas que venían del exterior. Los funcionarios insistieron en hacernos desabordar pero, unánimemente, en ejercicio sagrado de la desobediencia civil, dijimos que no, y punto.
Apagaron el aire acondicionado para asfixiarnos, y allí fue Troya: “¡O prenden el aire o prendemos el avión!”
Rápidamente un piloto de Avianca que iba de pasajero explicó que la tripulación había vencido su horario de vuelo.
“Pues traigan otra tripulación”, espetaron los rebeldes en un acto de conciencia y de resistencia activa. Pues bien, este motín a bordo cumplió su acometido y ya oscureciendo la tarde llegó una tripulación paisa y nos trajo a nuestro Cali querido.
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