Pobreza agrícola

Carlos Cuervo

He conocido a través de información directa que existen un buen número de proyectos creados como políticas públicas de soporte al agro y de manera inaudita son desaprovechados, porque los utiliza un escaso número de los colombianos dedicados a la agricultura.

La razón del desperdicio de oportunidades radica en la adición de un número de causas como las falencias educativas de los posibles usuarios, la pobre capacidad de innovación, las arcaicas costumbres y los mitos en el imaginario colectivo del sector impidiendo conocer nuevas técnicas de cultivo que optimicen la productividad.

Además de la aparente incapacidad de las autoridades respectivas para comunicar la existencia de estos programas.

En uno de los estudios que conocí, encontré un completo análisis del comportamiento y oportunidades del mercado de frutas y verduras a nivel nacional e internacional.

Este incluye gráficos y cifras estadísticas además de orientación sobre cómo obtener financiamiento para trabajar de manera tecnificada.

Colombia es uno de los cuatro países del mundo en donde se pueden sembrar y cosechar una extensa variedad de cultivos para la alimentación humana.

Sus pisos térmicos, las óptimas condiciones hídricas y de los suelos nos hacen propietarios de un paraíso inutilizado. Estas ventajas aunadas a unas buenas políticas públicas convertirían al país en potencia en la producción y comercialización de comida.

Es penoso que estos cuantiosos recursos terminen inutilizados, convirtiéndose en argumentos ideológicos para alimentar la polarización que crean la izquierda extremista y la ultra derecha aduciendo que no hay planes para el pequeño productor agrícola. Es hora de hacer contrición por parte de las autoridades y de los eventuales usuarios, enmendando los errores .

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