La semana pasada la revista Forbes nos recordó dos características de las Farc que, en medio de las negociaciones de La Habana, tenemos medio olvidadas.
La publicación incluyó a la organización dentro de los grupos terroristas más ricos del mundo. Según el informe, las Farc han logrado ilícitamente hacerse con una fortuna de 600 millones de dólares gracias a actividades como el tráfico de drogas, la extorsión, el secuestro y el robo, pero también mediante donaciones de agencias no gubernamentales y fundaciones.
Sin embargo, de esto no se habla en la mesa de diálogo ni en las giras que realiza el Gobierno pidiendo apoyo político y económico para el posconflicto.
¿Qué va a pasar con los dineros ilícitos de las Farc? A los narcotraficantes y a los paramilitares se les aplicó con dureza la extinción de dominio, por el contrario pareciera que en Cuba se está cocinando el mayor lavado de activos de la historia de Colombia.
Muchos analistas coinciden en que el posconflicto va a tener un costo billonario para el país y actualmente es imposible calcularlo.
Desde ya se habla de la necesidad de ampliar la base tributaria y de nuevos impuestos a la riqueza para financiarlo, pero nada se dice de la fortuna de las Farc, que sin duda debe ser incautada. La negociación con la guerrilla no puede seguir por el camino que ha cursado hasta el momento.
Llegar a un acuerdo con el grupo terrorista que ha azotado a Colombia por cincuenta y tantos años no puede significar impunidad jurídica y amnistía financiera. Colombia quiere la paz, los colombianos deseamos ver a las Farc desmovilizadas, sin armas y asumiendo responsabilidades por sus delitos en todo sentido.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

