Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Ciudad competitiva de América

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

El pasado 31 de octubre se celebró en Bogotá el Foro I Día Mundial de las Ciudades, convocado por la ONU-Habitat y también, mientras salía publicada esta columna, los concejales caleños le remitieron al alcalde de Santiago de Cali el nuevo plan de ordenamiento territorial.

Son dos hechos referentes y de buen augurio para la ciudad. El nuevo instrumento de planificación urbana deberá transformar nuestro centro urbano hacinado, donde confundimos sus espacios peatonales y vehiculares, porque los andenes parecen calles y viceversa, con predios todavía en el limbo en la zona del Calvario, aunque destinados a su demolición para dar paso a un moderno proyecto residencial. Nuestra ciudad nació igual que las demás que poblaron el paisaje andino continental, en cumplimiento de ordenanzas reales que prescribían: “Poblad de asiento y no de paso”.

Adquirió su mayoría de edad en el siglo XIX y sus apellidos notables pronto reclamaron independencia. Ya republicana en el siglo XX, cuando la aldea dejó de ser agraria y se transformó en la ciudad febril, las invasiones la expandieron de hecho, realidad agravada en la medida que fue gobernada durante décadas sin planes eficaces para los servicios públicos y la construcción de obras de infraestructura.

Por eso, la aplicación y ejecución del POT tendrá que apostar a construir una ciudad más próspera, que releve aquella que fue engendrada ilegítimamente, que nació de estatura aldeana, que creció señorial y se expandió de hecho.

Sus gobernantes solo le evitarán un colapso a Cali, en la medida que no engaveten el nuevo instrumento de planificación y se alisten a reordenarla urgentemente.

El nuevo POT aprobado por el cabildo caleño deberá posicionar a nuestra ciudad entre las metrópolis competitivas de América Latina.

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