Una de las prioridades en la agenda pública de la administración de la ciudad debe ser la gestión medioambiental, para revertir los efectos de la degradación del suelo, del aire y del agua producto de las acciones humanas y sancionar a quienes atenten contra la calidad ambiental.
En Cali la autoridad ambiental es el Dagma, entidad que de acuerdo con su estructura misional tiene como objetivo “contribuir al desarrollo sostenible y mejoramiento de la calidad ambiental del área urbana de Cali, a través de la definición e implementación de planes, programas y proyectos, que aseguren la conservación, protección, recuperación, uso y aprovechamiento de los recursos naturales renovables”. Sin embargo, durante años en la ciudad han sido notables los problemas de gestión ambiental: separadores y zonas verdes sin mantenimiento, vertimientos a los ríos, inadecuada disposición de escombros y residuos.
En 2012, el Concejo de Cali aprobó la aplicación del comparendo ambiental, una herramienta para sancionar a quienes cometan infracciones contra el medio ambiente y se definieron conductas sancionables. Se estableció que los miembros de la Policía Nacional, junto con los agentes de tránsito, inspectores de Policía y corregidores, tienen la función de imponer multas a los infractores.
Dos años después, el comparendo ambiental es un saludo a la bandera, el Dagma solo ha capacitado en la aplicación al 33% de los agentes de Policía y a 576 agentes de tránsito, con el agravante de que estos últimos no han impuesto el primer comparendo porque la entidad ambiental no les ha entregado la comparendera.
La gestión medioambiental de nuestra ciudad ha sido un tema de tercera categoría. La nueva directora del Dagma tiene la oportunidad de cambiar esa realidad.
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