Me preocupa, como ambientalista, la proliferación de antenas de telefonía celular en la ciudad de Cali, la falta de control, la poca legislación y normativa urbana acerca del caso en concreto, y los diferentes efectos que puedan tener estas antenas tan cercanas a la población, al menos en los 500 metros alrededor de cada antena.
Ahora, el POT en discusión trata solo de limitarlas a 200 metros de distancia entre cada una de ellas. Son más de 400 regadas en todo el perímetro urbano. Asomovil dice que es mucha distancia, sin importarle los daños a la salud de los caleños.
Este es un tema sobre el cual no se ha registrado ninguna investigación formal en Cali; excepto los informes de la Personería Municipal, es un tema relativamente nuevo. En otros países este ha sido un tema de gran polémica. Ya algunos han logrado la solución y por ello son buenas las referencias comparadas.
Las preguntas que se hacen en la red son: ¿es verdad que afecta a nuestra salud? Cada vez son más los científicos que mantienen esta tesis, y los que dicen que no afirman que hay que seguir investigando y que mientras tanto se apliquen medidas de precaución.
Los efectos que pueden provocar los campos electromagnéticos son varios: dolores de cabeza, dificultad para conciliar el sueño, estrés, afectan el funcionamiento de los marcapasos, nerviosismo, pérdida de memoria, dificultad de concentración, cansancio o agotamiento, alopecia, resecamiento de la piel, calor en el cuerpo, afecta los ojos pues los reseca… etc.
¿Estamos en contra de los teléfonos celulares o móviles? No, de lo que estamos en contra es del sistema caótico de colocación de las antenas.
El Gobierno debe de regular su implantación.
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