Las guerras por el agua

Podríamos llegar a pensar que por las breves lloviznas que han refrescado la ciudad ya no habría peligro de la sequía anunciada por el fenómeno del ‘Niño’.

Los padecimientos de La Guajira, donde desaparecieron sus riachuelos y mueren las aves y las reses, son más que una advertencia. Colombia no será la excepción de la extinción del agua, porque bien sabemos que la temperatura terrestre ha aumentado 0,74 grados centígrados en los últimos años.

En todas las regiones nos invadirán olas de calor jamás vividas y se incrementarán las sequías. No podemos conformarnos con meros paños tibios, como en soluciones con bolsas de agua que a la larga agudizan los problemas ecológicos.

Se necesitan pozos hídricos, una verdadera ley del agua y del ejercicio estatal represor hacia la conservación de la naturaleza. Los citadinos diariamente despilfarramos agua sin dimensionar el valor del líquido en el destino de la humanidad.

Los campesinos sí entienden que una plaza de terreno sin agua a nada equivale y que la disputa por los nacimientos y los afluentes generan riñas mortales entre vecinos. Lo cierto es que habrá sequía en toda Colombia, no solo en La Guajira.

Recordemos los no muy lejanos conflictos que en Bolivia se protagonizaron, con fuertes protestas y movimientos sociales por el agua.

Tales luchas le abrieron el paso hacia la Presidencia a Evo Morales, entonces líder popular. Hay en el mundo 700 millones de seres humanos que hoy mueren de sed.

Llegará el día en que entre las naciones ya no sea noticia los conflictos bélicos por el petróleo sino las guerras por el agua. Ese día apocalíptico, el país poseedor del agua se convertirá en el nuevo imperio de la Tierra.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar