Ni un centavo para el MIO

Cualquier caleño, pero particularmente los usuarios del transporte público, deben estar agradecidos con la decisión del Concejo Municipal de negarle los 30 mil millones de pesos al Alcalde para invertirlos en el MIO.

Su alborozo es por la sencilla razón de padecer a diario el pésimo servicio y la inseguridad. El MIO es, como Transmilenio, la más grande vergüenza de caleños y bogotanos.

Quienes nos embarcaron en este proyecto, pero de manera especial, los técnicos de la administración de Jhon Maro Rodríguez, le deben una explicación a la Ciudad, pues de forma aparatosa sustrajeron, a manera de devolución al Gobierno Nacional, 250 millones de dólares que formaban parte de un fondo de 500, elaborado en la Administración de Ricardo Cobo.

Esta decisión nos colocó, como sociedad, a la cabeza de los más grandes fracasos de que se tenga noticia en materia de movilidad.

Este sistema, como el de la Capital, no ha cumplido con el acortamiento del tiempo de transporte y ha tugurizado la ciudad, siendo la causa principal del caos generado por la ilegalidad del transporte informal, pues disputa los espacios de nuestras poco generosas calles.

Ante el espejo de Bogotá, donde una bicicleta va más rápido que el Transmilenio, los caleños debemos pensar seriamente en retomar la propuesta del metro, con todas sus ventajas competitivas, notificándole claramente al Concejo y al Alcalde, nuestro rechazo a la mal llamada recuperación del MIO.

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