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Pedaleando por la Vida

Cali tiene una gran deuda con sus ciclistas urbanos: cuenta con cerca de 250.000 personas para quienes la bicicleta es su medio de transporte principal, sin embargo, la cicloinfraestructura existente está incompleta, sin conexión entre tramos y en mal estado, razón por la cual diariamente los ciclistas arriesgan sus vidas (en 2012 se registraron 1.600 accidentes y más de 30 accidentes con muertes que involucraron ciclistas).

En Cali, el 90% de los ciclistas son hombres, se concentran principalmente en el oriente de la ciudad y pertenecen al sector de la construcción.

El panorama es abrumador: en 9 años solo se han construido 25 kilómetros de Ciclorutas de los 340 kilómetros de la propuesta Inicial del Plan Maestro de Ciclorutas (2005).

Este plan no tomó en cuenta las necesidades de la población ciclista. Paradójicamente las mejores ciclorutas que tiene la ciudad están en zonas donde se usan poco, como la Pasoancho.

La bicicleta es además de un elemento de diversión, un medio de transporte, es símbolo y acción de equidad urbana e inclusión social.

En muchos países transportarse a diario en bicicleta es algo socialmente aceptado, permite mejores índices de salud, reduce costos de transporte y prioriza la inversión pública en la población, por ejemplo en Dinamarca el 50% de los ciudadanos van a trabajar en bicicleta.

Nos atrevemos a soñar con una ciudad donde el peatón y el ciclista sean los reyes de la vía, tenemos las condiciones para construir una bicipista como alternativa de transporte saludable, ecológica, económica, sostenible y socialmente justa. Sólo hace falta voluntad política para poner a rodar el sueño de transformar nuestra ciudad.

La bicicleta es una herramienta de transformación y construcción de ciudad, nos permite avanzar hacia una sociedad más humana: ¡En bicicleta todos somos iguales!

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