De las altas Cortes la única que nos brindaba algo de tranquilidad era la Constitucional, creada, precisamente, para salvaguardar nuestra Carta Magna.
Lamentablemente, nos está defraudando. A ella han llegado últimamente personajes de cuestionada moralidad, hasta el punto que el Consejo de Estado determinó excluir de su curul como magistrado a Alberto Rojas Ríos por haber sido elegido sin cumplir con requisitos previos, amén de no haberse declarado inhabilitado para votar por el mal recordado ex procurador general de la Nación, Edgardo Maya Villazón —de quien fue subalterno— como integrante de la terna de la que será escogido el próximo Contralor General de Colombia, por Congreso.
El único medio en el que se escucharon serios cuestionamientos sobre el tema fue en Blu Radio, donde fue entrevistado el magistrado Luis Vargas Silva, presidente de dicha Corte, quien sin rubor alguno reconoció que había sido invitado a la casa del Fiscal General, donde se encontraban, además, el expresidente Ernesto Samper, tutor político de Maya Villazón, y el interesado.
El propósito no era otro que el de revivir a este último como candidato a la terna mencionada, de la que había sido eliminado anteriormente en sesión plenaria de la Corte Constitucional.
De acuerdo al reglamento interno de dicha Corte, debían ventilarse nombres distintos a los ya excluidos, pero, como todo en nuestro país, primaron los intereses del señor Samper de tener en cargo tan importante a un amigo suyo.
Como si no existieran otros profesionales con mejor capacidad profesional que el señor Maya, quien de acuerdo a la Ley, por su edad, ya no puede ocupar cargos públicos.
Pero, estamos en Colombia, donde definitivamente necesitamos un Hamelín con flauta.
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