Definitivamente en esta campaña uno encuentra razones todos los días para no votar. Los distintos candidatos se esfuerzan al máximo para decepcionar a sus electores, pero lo mas dramático del asunto es que uno de ellos o ellas será el presidente de este sufrido país, a pesar, incluso, de que no salgamos a votar.
Entre más opcionado sea el candidato, mayor debe ser el escándalo o el desacierto protagonizado.
Las encuestas fluctúan en la medida en que vamos conociendo, por ejemplo, las tenebrosas mañas de ‘estrategas’ capaces, incluso, de tumbar y engañar a lo más granado del emporio criminal colombiano; estos peligrosos delincuentes resultaron ser unos insignificantes cacos, frente al nunca bien ponderado J.J. Rendón, de comprobarse judicialmente lo que se le acusa.
No nos acabábamos de reponer de lo anterior cuando conocimos la campaña de sabotaje al proceso de paz y chuzadas ilegales, a través de una oficina de interceptación liderada por un ingeniero integrante de la campaña del candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga. ¿Será que los dirigentes de este grupo político son capaces de chuzar y delinquir?
Un día de estos en Colombia, de no cambiar las cosas, va a pasar lo que pasó en la novela de Saramago: que toda la población votará en blanco.
Seguramente con otros desenlaces, pero la conmoción será total y el replanteamiento también… Permítanme la ingenuidad.
Yo recuerdo que las campañas políticas servían no sólo para echar mentiras sino para adelantar algunos debates de interés nacional, pero ésta sólo ha servido para comprobar, una vez más, que la política se ha venido ejerciendo por los grupos más siniestros e inescrupulosos del poder en Colombia; bueno, también para enterarnos de escarceos juveniles de Clara y Álvaro.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

