Ciudad Delirio

Si el cine colombiano pretende erigirse en el contexto internacional con películas como ésta, lo que haremos es retroceder.

Ciudad Delirio se enmarca en el género de comedia musical, mas la banda sonora salva la película del fiasco: hay música permanente de Willie Colón, Guayacán, Fruco y sus tesos, el grupo Niche; salsa a tutiplén, bailes, coreografía y la vida nocturna de Cali, parcialmente mostrada.

Es una película cuya sinopsis se puede resumir en tres renglones: una mujer separada que sostiene a su hija con una academia de baile, le toca soportar a su exmarido haragán como parejo de un concurso y está atraída por un español que dice trabajar en la farmacología y posa de médico.

Julián Villagrán es el actor español que le colocan de galán a Carolina Ramírez, pero resulta más un gañán: anti galán y mal actor.

Las impertinencias del exmarido, Alex Castillo, impiden el comienzo del romance con el español.

Ciudad Delirio se encascara en la sinopsis, los personajes se estancan, la ciudad no existe, excepto en una escena donde suena “Las caleñas son como las flores”; no se muestran otros sitios relevantes de la ciudad. Es la película más sosa del cine colombiano.

Subutilizan a Carolina Ramírez, asediada por dos bobalicones. Una actriz que ha demostrado su aptitud en producciones como “La Pola”, capaz de interpretar cualquier papel.

El único valor de la película es mostrar a través de una escuela de baile, como microempresa, cómo funcionan en Cali estos sitios, verdaderas empresas artesanales.

La película es un comercial convertido en largometraje sobre una carpa-salsa. Es una propaganda desvergonzada de un circo que en la práctica no le da espacio real a esas escuelas populares que pretende retratar.

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