La pasión de las ciudades

Con gran éxito publicitario terminó el Foro Urbano Mundial en la ciudad de Medellín, pero sobre las verdaderas causas de los problemas no se dijo ni una palabra, es decir, de la mala política de elegir concejos y alcaldes que privilegian el interés particular sobre el futuro de nuestras ciudades, en resumen nada de “mejorar nuestra democracia local”.

El diagnóstico fue la constante:
Desigualdad social, inequidad urbana, ausencia de planificación, pobreza, miseria y desempleo; vulnerabilidad ambiental, mala calidad del transporte, déficit de zonas verdes, falta de espacio público, exceso de burocracia, mala calidad de los servicios públicos y sociales; violencia urbana, mal uso del agua, maltrato a la mujer y descuido con la niñez, etc.

Poco se dijo de la prevalencia del interés general, de construcción de ciudadanía, de la participación ciudadana para mejorar las ciudades.

Ahora preguntemos: ¿Qué alcalde de Colombia está motivando la participación de sus gobernados para construir democracia? O ¿qué alcalde o concejo de Colombia le ha pedido a los candidatos que presenten propuestas sólidas para superar los problemas de las ciudades?

La respuesta obvia demuestra que al Estado no le interesa que el ciudadano haga efectivo su derecho de elegir y ser elegido, mejorar la democracia, de constituir movimientos políticos y de interponer acciones públicas para mejorar nuestra calidad de vida.

El futuro de nuestras urbes en Latinoamérica está marcado por las siguientes elecciones y no por el largo plazo, por ello, nuestras ciudades viven su pasión.

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