En 27 meses de la administración Guerrero, las manifestaciones de transportadores, usuarios y empresarios del sector transporte se han convertido en un fenómeno recurrente, situación que ha escalado hasta el punto de llegar a los hechos violentos del miércoles donde se quemaron buses, murió una persona, se disparó la piratería y se usaron gases lacrimógenos para dispersar la manifestación.
Entendemos el reclamo de los transportadores que tendrán que salir de circulación para evitar el paralelismo con el sistema integrado de transporte masivo, y al mismo tiempo rechazamos categóricamente todos los actos violentos y vandálicos.
El MIO es la apuesta más ambiciosa de ciudad que se ha hecho en Cali en los últimos 50 años. La violencia nunca será el camino para reivindicar los derechos.
Los recursos públicos son sagrados, destruir buses no soluciona nada y afecta a los caleños y caleñas quienes no pudieron movilizarse (87 buses dañados, 3 incinerados, estaciones y terminales bloqueadas).
La pérdida de vidas humanas es más que lamentable, la vida es el valor supremo y con tristeza vimos como no se respeta: un muerto, varios heridos (son evidencia de ello).
Es momento de reconocer la inmovilidad en la que están la ciudad y el país, donde los gobiernos no dan soluciones reales, respuestas contundentes a las necesidades de la gente, cabe preguntar: ¿por qué después de dos años y tres meses aún no hay una solución para los transportadores del sistema colectivo y un servicio eficiente para usuarios del MIO?
Es momento de trazar puentes con los transportadores, dar soluciones, comprarles sus vehículos, terminar la infraestructura necesaria para que el MIO opere con eficiencia, amabilidad, seguridad y rapidez. Si Curitiba en Brasil lo logró, ¿por qué nosotros no?
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