Cali, noviembre 3 de 2026. Actualizado: martes, noviembre 3, 2026 21:26
Un informe internacional elaborado por investigadores liderados por el University College London, en colaboración estratégica con la OMS, concluye que los efectos del cambio climático sobre la salud se están acelerando. La media de muertes relacionadas con el calor aumentó un 36% en la década posterior a la entrada en vigor del Acuerdo de París. En 2023 el calor estuvo relacionado con un récord de 710.000 muertes en todo el mundo, y más del 70% de esa carga fue atribuible al cambio climático.
El trabajo analiza 54 indicadores que relacionan el clima y la salud para evaluar tendencias globales. Según el informe, los decesos asociados al calor han subido con rapidez, así como la exposición a sequías y a fenómenos hidrológicos extremos. Los autores destacan también importantes pérdidas económicas vinculadas a la exposición al calor.
La colaboración fue liderada por el University College London y desarrollada en coordinación estratégica con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El informe compara periodos anteriores y posteriores a la entrada en vigor del Acuerdo de París y utiliza 54 indicadores para medir tendencias en salud relacionadas con el clima a escala global.
Los autores piden que el cambio climático sea reconocido y gestionado como una emergencia sanitaria mundial. Señalan que integrar consideraciones sanitarias en las políticas de mitigación, adaptación y financiación climática puede proteger comunidades y reforzar la resiliencia de los sistemas de salud.
El informe documenta un incremento en la media de muertes por calor (36% en el periodo analizado) y una cifra récord de 710.000 muertes relacionadas con el calor en 2023, de las cuales la mayoría se atribuyen al cambio climático.
Además del calor, el informe apunta al empeoramiento de las condiciones de sequía y a una mayor exposición a eventos hidrológicos extremos, factores que afectan tanto la salud como la economía.
El documento también registra avances: la inversión mundial en energía limpia alcanzó 2,1 billones de dólares en 2025, y la reducción de la contaminación relacionada con combustibles fósiles habría protegido a miles de personas de muertes prematuras en varios países. Asimismo, hay progresos en planes nacionales de adaptación sanitaria y en sistemas de alerta temprana basados en datos climáticos.
El informe compara tendencias y aporta indicadores, pero subraya que muchos efectos nocivos para la salud están creciendo más rápido que la respuesta mundial. Aunque muestra avances en inversión y medidas de adaptación, plantea la necesidad de integrar la salud en todas las decisiones climáticas y de acelerar la reducción de emisiones. La OMS responde también con funciones y una respuesta de emergencia gradual ante los efectos previstos del fenómeno de El Niño.
Quedan por conocer, según el propio alcance del informe, cómo responderán en la práctica los sistemas sanitarios a escala global y qué tan rápido pueden ampliarse las medidas de adaptación para reducir la carga de morbilidad y mortalidad relacionada con el clima.
En síntesis, el informe sitúa la salud en el centro del debate climático y reclama acciones que combinen mitigación, adaptación y financiación para limitar impactos crecientes sobre la población.
Personas: Mayor exposición al calor y a riesgos climáticos que aumentan la mortalidad y afectan bienestar.
Salud pública: El informe pide reconocer el cambio climático como emergencia sanitaria e integrar la salud en políticas de mitigación y adaptación.
Evidencia: Los indicadores muestran tendencias claras de empeoramiento, aunque requieren respuestas más rápidas y ampliación de medidas para reducir la carga sanitaria.
Este artículo fue generada con IA, a partir de información del Servicio de Información y Noticias Científicas, SINC. La fuente fue aprobada por Diario Occidente y el contenido final fue revisado por un miembro del equipo de redacción.

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