Cuando el abogado Miguel Yusty comenzó a advertir hace dos años, en sus columnas publicadas en el Diario Occidente, sobre lo que calificó como una agenda golpista del presidente Gustavo Petro, seguramente sus planteamientos les sonaron exagerados a más de uno…
Sin embargo, el desarrollo de los acontecimientos posteriores a la segunda vuelta presidencial, especialmente las reiteradas denuncias de fraude formuladas por el mandatario sin presentar pruebas, el anuncio del Pacto Histórico de acudir a acciones judiciales para intentar anular la elección de Abelardo De la Espriella como presidente, así como los mensajes publicados por Petro en redes sociales insistiendo en que el verdadero ganador de las elecciones fue Iván Cepeda, parecen darle la razón al reconocido profesor de Derecho.
Por esta razón, Graffiti consultó nuevamente a Yusty sobre este tema y encontró que sus apreciaciones al respecto no sólo se mantienen, sino que ahora son más preocupantes…
Si bien el abogado sostiene que no existe viabilidad jurídica para revertir una elección ya certificada y respaldada por los organismos nacionales e internacionales que acompañaron el proceso, considera que el debate puede girar a un escenario político que derive en acciones de facto por parte del saliente mandatario.
El analista insiste en la tesis que ha venido exponiendo desde hace dos años y que, según explica, consiste en la posibilidad de que Petro genere una crisis política que desemboque en un autogolpe.
Para Yusty, las acciones emprendidas por Petro después de la segunda vuelta hacen parte de una estrategia que, según su interpretación, buscaría desconocer la legitimidad del resultado electoral mediante un discurso de fraude para ambientar la toma del poder.
En su lectura de la coyuntura, el exsecretario de Gobierno considera que el objetivo del actual presidente sería crear un ambiente de tensión política y de alteración del orden público durante el mes que resta para la posesión de su sucesor.
Esta idea es conectada por el analista con el llamado a la “desobediencia civil” promovido por el excandidato presidencial Iván Cepeda, la cual definió como “la caparazón para justificar eventos de insurrección urbana“.
En resumen, Miguel Yusty considera que Gustavo Petro busca llevar al país a una situación de orden público que impida la posesión del presidente electo Abelardo De la Espriella.
“Petro ha creado una serie de poderes paraestatales que ya técnicamente se llaman gobiernos criminales; esos gobiernos criminales tienen manejo institucional y tienen la iniciativa militar en muchos territorios, y eso da lugar a que se creen las condiciones en este mes para que el orden público se vea turbado y a que los corredores liderados con las vanguardias del ELN y de las Farc potencien una estructura insurreccional mucho más grave que la del 2021”, explicó Yusty.
Según el analista, las movilizaciones convocadas por Petro para el próximo 20 de julio deben observarse con atención, pues las considera “un desafío a la estabilidad de la democracia”.
La hipótesis de Miguel Yusty es que estas movilizaciones serían una especie de termómetro que Gustavo Petro usaría para medir cuál es el nivel de lealtad que le guardan las Fuerzas Militares, en las que –recordó- el gobernante hizo una purga de cerca de 60 oficiales.
“Las purgas del Ejército durante este estos 4 años hacen parte de los eslabones de esa cadena golpista de Petro”, insistió Yusty.
La gran pregunta es: si la hipótesis de Miguel Yusty es acertada y hay un autogolpe en proceso, ¿Qué hará la institucionalidad colombiana para impedirlo?
Ojalá Petro sólo esté, una vez más, interpretando su papel de espantapájaros…
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