Cali, junio 30 de 2026. Actualizado: martes, junio 30, 2026 21:59
Las primeras imágenes satelitales difundidas por la Nasa tras los dos terremotos registrados en el norte de Venezuela muestran cómo se deformó la superficie terrestre a lo largo de la falla de San Sebastián, una de las estructuras tectónicas más activas del país.
Los mapas fueron elaborados por científicos del Equipo de Operaciones Científicas de NISAR en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y el Instituto Tecnológico de California (Caltech).
El análisis se basa en imágenes de radar obtenidas por el satélite NISAR, desarrollado por la NASA y la agencia espacial india ISRO.
Para generar el mapa de desplazamiento, los investigadores compararon una imagen previa al evento, captada el 13 de junio de 2026, con otra adquirida el 25 de junio, después de los sismos.
La técnica de interferometría de radar (InSAR) permitió medir el desplazamiento de la superficie en la línea de visión entre el terreno y el satélite.
En el mapa, los colores rojos representan desplazamientos crecientes hacia el este (hacia el satélite), mientras que los azules indican movimientos hacia el oeste (alejándose del satélite).
Las zonas amarillas reflejan un desplazamiento prácticamente nulo.
Los especialistas precisaron que, aunque también se registraron pequeños movimientos verticales, los principales desplazamientos ocurrieron en el plano horizontal.
Así mismo, advirtieron que la medición es relativa, ya que no ha sido calibrada con puntos de referencia terrestres y los datos aún se encuentran en proceso de validación, por lo que el mapa debe utilizarse como una guía para identificar áreas con deformación significativa.
Según la NASA, estos productos contribuirán a reconstruir con mayor precisión la ruptura de la falla y, junto con información del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y redes sismológicas locales, ayudarán a identificar sectores donde la corteza terrestre continúa acumulando esfuerzos tectónicos.
San Sebastián es una de las principales fallas geológicas activas de Venezuela, la cual forma parte del límite entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, dos grandes placas tectónicas que se desplazan lentamente una con respecto a la otra.
Ese movimiento acumula tensiones que, al liberarse, producen terremotos como el ocurrido la semana pasada.
Dicha falla se extiende paralela a la costa norte de Venezuela, principalmente bajo el mar Caribe, desde el oriente del país hacia la región central.
Además, debido a su cercanía con ciudades densamente pobladas como Caracas y la costa central, representa una importante fuente de riesgo sísmico.
La Falla forma parte de un sistema mayor de fallas activas que incluye la Falla de Boconó y la Falla de El Pilar que absorben gran parte del movimiento entre las placas del Caribe y Sudamérica y son responsables de la mayor parte de la actividad sísmica de Venezuela.
La NASA anunció que mantiene activo su sistema de respuesta ante desastres y actualizará los mapas conforme se incorporen nuevas observaciones satelitales.
Es de anotar que una vez ocurridos los sismos, la NASA activó su sistema de respuesta ante desastres, que publica mapas actualizados a medida que se reciben nuevos datos satelitales, mecanismo que forma parte de una red internacional de observación que integra información geoespacial para apoyar tareas de emergencia en distintas regiones del mundo.
Además, la Agencia Espacial Europea (ESA) trabaja con los mismos datos del Sentinel-1 para elaborar mapas sobre la deformación del suelo, a través de técnicas de interferometría satelital, que detectan desplazamientos milimétricos en la superficie terrestre comparando imágenes tomadas antes y después del evento sísmico.
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