Cali, enero 24 de 2026. Actualizado: sábado, enero 24, 2026 00:06
Hace apenas unos años, ChatGPT comenzó como un experimento: poner una inteligencia artificial poderosa en manos de las personas para ver qué sucedía. Desde entonces, su uso ha crecido a niveles que nadie había previsto.
Más que una novedad tecnológica, ChatGPT se ha integrado en actividades tan simples como ayudar a estudiantes con la tarea, planear un viaje o escribir un texto.
Este “asistente inteligente” ha aprendido a acompañarnos en decisiones cotidianas, desde entender síntomas de salud hasta organizar el día a día, haciéndonos la vida un poco más fácil.
Lo que empezó como una herramienta para la curiosidad y la experimentación se ha convertido en una pieza clave en el ambiente laboral.
Ahora, profesionales de todas las áreas usan ChatGPT para mejorar su desempeño. Por ejemplo, los ingenieros solucionan problemas de código con mayor rapidez, los mercadólogos diseñan campañas con ideas más precisas y los equipos financieros evalúan escenarios con mayor claridad.
Así, la inteligencia artificial no solo ayuda a ser más creativos, sino también a tomar decisiones con mejor información y eficiencia.
OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, tiene una misión clara: cerrar la brecha entre los avances tecnológicos y su uso práctico por parte de las personas y compañías.
Para lograrlo, creó un modelo de negocio que crece al ritmo del valor que la IA genera para los usuarios.
Esto se traduce en distintos planes y suscripciones que se adaptan a las necesidades, desde usuarios individuales hasta grandes empresas, incluyendo un sistema en el que el costo depende del uso real que se hace del servicio. Además, la plataforma cuenta con opciones para que desarrolladores puedan integrar la inteligencia artificial en sus propias aplicaciones y negocios.
Un concepto clave detrás de todo esto es el “compute” o poder de cómputo, que es la capacidad técnica de procesar millones de datos para que la inteligencia artificial funcione.
Durante los últimos tres años, OpenAI ha multiplicado por casi diez esa capacidad, lo que ha permitido que más personas y empresas accedan a modelos cada vez más rápidos, económicos y eficientes. Hoy, en lugar de depender de un solo proveedor, utilizan un conjunto diversificado de recursos tecnológicos que garantiza estabilidad y mejor rendimiento.
Los modelos de inteligencia artificial más recientes no solo trabajan con texto, también pueden interpretar imágenes, audio y código, formando lo que se llama “modelos multimodales”.
Esto abre la puerta a nuevas formas de interacción con la tecnología mucho más naturales y completas.
Además, OpenAI avanza hacia sistemas llamados “agentes”: programas que, con inteligencia artificial, pueden ejecutar tareas de manera automática, ya sea coordinando proyectos personales, gestionando operaciones en una empresa o incluso actuando en distintos softwares al mismo tiempo, manteniendo memoria del contexto para ser más eficientes.
El gran desafío, y foco para 2026 según OpenAI, está en lograr que esta tecnología no solo sea avanzada sino que se utilice realmente de forma cotidiana y en sectores claves como la salud, la ciencia y las empresas.
Cuando la inteligencia artificial mejora resultados en estos ámbitos, sus beneficios se traducen en mejor calidad de vida y eficiencia en las instituciones.
Esta nota fue generada 100% con IA. La fuente fue aprobada por Diario Occidente y el contenido final fue revisado por un miembro del equipo de redacción.

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